Acerca de

Historia

La Educación Adventista se instala por primera vez en la ciudad alrededor del año 1950, según datos aportados mediante transmisión oral (ex alumnos), esta funcionó en forma intermitente en diversos locales, pero siempre ligada a la Iglesia local.

En el año 1969, a instancia y gestión del Pastor Heinz Walter surge la iniciativa de re comenzar con un colegio adventista en la ciudad.  El pastor visita familias con niños en edad escolar con la intención de conseguir alumnos para una posible futura escuela.  Este sueño se materializo en el mes de marzo de 1969 con un grupo de 18 alumnos y la maestra, la Sra. Nora Barlocco de Stoletniy.  Ese año funcionó con un aula con una única docente y los niños que oscilaban en grupos de nivel inicial 3 hasta quinto grado. Esta “escuela parroquial” ese ubicó un salón en los fondos de la Iglesia Adventista de calle Montevideo 1035, Y se integra a la red educativa que sustenta la Iglesia Adventista en todo el mundo.

La adecuación del espacio físico estuvo a cargo de voluntarios y padres y el mobiliario fue traído desde Young, donde anteriormente había funcionado una escuela primaria adventista. Posteriormente se fue equipando y adquiriendo mobiliario, destacando que los inicios fueron con el apoyo y compromiso de miembros de la comunidad religiosa.

También ese mismo año se iniciaron los trámites legales para obtener la autorización, lográndose la misma en agosto de 1969 con el nombre de “ESCUELA ADVENTISTA ARTIGAS”. Posteriormente se logró la habilitación como CH5, es decir, colegio habilitado número 5 del departamento de Paysandú.

El colegio fue creciendo en alumnos y sumando maestras, así como construcción de nuevos espacios para funcionamiento.

Nuevo local

Desde 1969 hasta el 1986 la escuela creció de uno a tres en salones en el fondo de la Iglesia en calle Montevideo 1035. Al año  siguiente se incorporó una maestra misionera, Rut Valenzuela,  posteriormente se sumarían otras maestras como Nilea 

castillo, Ana Villagra,  Nora Stoletniy, Pedro Bergali. Posteriormente se sumaron Silvana Chico Espinosa, Marina Baranov y así continuo el personal docente hasta llegar a nuestros días

Pronto el número de matriculados llegó la ser de 50 alumnos

 

 

Se hizo necesario buscar un lugar más apropiado y la iglesia proporciona el local de calle Uruguay 1176.  Por lo que durante el año lectivo 1987 el colegio se traslada a este nuevo local.

La nueva propiedad perteneció a una familia de la comunidad, los Carrick Estevez, quienes la dejaron como donativo a la Iglesia Adventista. El Señor Carrick estuvo ligado al funcionamiento del ferrocarril y su esposa de una familia destacada de la zona, tuvieron dos hijas Ocella y Corina, al fallecer ambas a una edad muy avanzada, fue recibida la propiedad en la que posteriormente se estableció el colegio.

Los primeros años en el nuevo local también requirieron de grandes esfuerzos y apoyo de la comunidad educativa.

 

ACTUALIDAD:

Desde el traslado al nuevo local se fueron implementando diversas formas de funcionamiento, pero siempre con un mismo propósito: brindar una educación que integre la fe en la Palabra de Dios con los aprendizajes de currículo oficial a los hijos de la comunidad de la Iglesia Adventista.

En el año 2021 se propuso una modificación en la oferta educativa, extender el horario de clases y pasar todo el nivel primario a 7 horas de clases. Al momento de comenzar las clases el colegio contaba con 51 alumnos inscriptos, lo que no permitiría cubrir los gastos de funcionamiento.  El 28 de febrero de 2021 la administración del sistema educativo adventista del Uruguay informa que no se recibiría ayuda externa para el funcionamiento del colegio, y debido a que no se podía sostener por sí sola sería necesario cerrar el colegio. Hermanos de iglesia, funcionarios y padres de alumnos del colegio asumieron la responsabilidad de trabajar en equipo para evitar tal decisión. Se acordó con la administración trabajar en equipo de manera incansable para llegar a obtener 65 alumnos para el mes de junio. Fue entonces, cuando el pastor Fernando Ruiz Días propuso comenzar a ayunar y orar por más alumnos en el colegio. La propuesta consistió en contar con una persona por día para ayunar. No obstante, se necesitaba un encargado para llevar adelante el recordatorio y registro de las personas interesadas en participar del ayuno y oración. Para ello, se ofreció Richard Macagno (hermano de iglesia), quien diariamente tomaba registro de las personas interesadas en participar. A la semana de iniciado el ayuno, se inscribieron 4 alumnos. También surgieron padrinos interesados en colaborar. Esto llevo a que el Pastor Fernando propusiera redoblar el esfuerzo proponiendo que ayunaran dos personas a la vez. Dios continuaba respondiendo a las oraciones y los hermanos continuaban redoblado esfuerzo. Pero Dios guio a los encargados mostrándoles que tres personas a la vez debían ayunar y orar por 24 horas. Fue así como todos los días se recordaba a la persona, que el día siguiente le tocaba tomar “la posta del ayuno". También se mencionaban los motivos por el cual ayunar y orar.  Muchas personas Adventistas y no Adventistas se unieron en esta obra. Fue necesario explicar a quienes no sabían cómo ayunar ya que estaban interesadas en unirse a esta misión. Día a día fueron sumándose más personas llegando a ser 135 las que se comprometieron a formar parte de esta cadena de ayuna y oración. Es movimiento trascendió a otros países involucrando a personas de 9 países diferentes. Fueron 284 días de ayuno y oración donde los hermanos de iglesia, familias, padres y amigos se unieron en oración todos los días. Este movimiento generó un reavivamiento en la iglesia, motivando a los hermanos a comunicarse entre sí y a mantener una conexión permanente con Dios.

El señor se manifestó, en marzo se cerraron los locales escolares debido a la pandemia por COVID y los colegios privados de la región perdían alumnos. Sin embargo, el colegio Adventista Paysandú, aumentó el número de alumnos hasta el necesario para concluir, ese año un superávit económico.

“Cuando el pueblo de Dios ora, suceden cosas” y Dios bendijo permitiendo que el colegio aumente su matrícula, siendo necesario llevar adelante, con la colaboración de la Unión Uruguaya, donantes y Unión Sudamericana, el proyecto de reforma y ampliación edilicia. Fue en 2023 cuando se realizó la puesta en marcha del mismo, construyendo dos salones para nivel inicial, dos baterías de baño, una para nivel inicial y otra para la primaria, espacios abiertos (cancha, terraza, patio techado, patio de inicial).

 

Actualmente continúa llevando adelante la propuesta a las familias que desean recibir una educación con valores cristianos para sus hijos.

La propuesta se resume:

MISIÓN: Promover el desarrollo integral de los educandos para formar ciudadanos autónomos, comprometidos con el bienestar de la comunidad, con la Patria y con Dios.

VISIÒN: Ser un sistema educativo reconocido por su excelencia, fundamentado en principios bíblicos-cristianos.

Además de la tarea con los alumnos, el colegio se ha caracterizado con propuestas en las que brinda apoyo con talleres y charlas abiertas a la ciudadanía para mejorar la calidad de vida.  Se destacan los cursos para dejar de fumar, cocina vegetariana, control del estrés, vida saludable y campañas Rompiendo el Silencio contra el abuso.

Como dice 1 Samuel 7:12, «El Señor no ha dejado de ayudarnos» continúa guiando a los funcionarios, docentes, hermanos de iglesia con el propósito de llegar a cada hogar ofreciéndoles la posibilidad de formar parte de esta gran familia para que también puedan descubrir que la educación adventista no es sólo un lugar, sino que es “Más que enseñanza”.